
Geografía
Situada a orillas del mar Mediterráneo y rodeada de huertas de regadío, Benicarló cuenta con un clima privilegiado propio del litoral en el que se ubica. Al norte de la ciudad desemboca la rambla de Cervera.
Se accede a esta localidad desde Castellón de la Plana tomando la N-340 o la AP-7.
Situada a orillas del mar Mediterráneo y rodeada de huertas de regadío, Benicarló cuenta con un clima privilegiado propio del litoral en el que se ubica. Al norte de la ciudad desemboca la rambla de Cervera.
Se accede a esta localidad desde Castellón de la Plana tomando la N-340 o la AP-7.
Historia
Los restos más antiguos que se encuentran en Benicarló son los vestigios materiales encontrados a los poblados iberos de la Tossa y del Puig de la Nau, y el máximo desarrollo lo alcanza en los siglos V y VI a de C. y cuyas murallas, o mejor dicho, sus restos, pueden ser contempladas en las afueras de esta Ciudad. El nacimiento de Benicarló cabe buscarlo en Beni-Gazlum, alquería de Peñíscola, a finales de la época musulmana. Adquirió carta de naturaleza como municipio tras la reconquista y serle otorgada carta puebla por el rey Jaime I el 14 de junio del 1236 a fuero de Zaragoza, con el nombre de Benicastló, y posteriores concesiones de privilegios por varios monarcas. Pero no es hasta los siglos XVI-XVII que consigue la plena autonomía de la ciudad de Peñíscola, constatado por numerosos litigios sobre la capacidad legislativa y penal de la villa. En 1294 pasó a pertenecer a la Orden del Temple y posteriormente, en 1319, a la Orden de Montesa, iniciándose en ese momento una etapa de crecimiento económico y social sin precedentes hasta entonces. En 1370 Pedro el Ceremonioso, le concedió el derecho de embarcar y desembarcar mercancías desde las playas sin contribución ni pagos. Durante las Germanías la población fue leal al rey y a la orden de Montesa, por lo cual fue asediada por los agermanados en 1521. Esta acción le sirvió por lograr, el 20 de octubre de 1523, el título de villa y otros privilegios sobre importación de trigo y la celebración de una feria anual. En 1556, sufrió el asalto de los piratas turcos. A mediados del siglo XVII Benicarló, como otros pueblos valencianos, padeció los efectos de la epidemia de peste bubónica que ocasionó más de 500 muertes. La crisis se acentuó con una plaga que asoló los campos destruyendo la mayoría de las viñas. Los inicios del siglo siguiente vienen marcados por la guerra de Sucesión, en la que la villa se rindió al general Asfeld (1706). En la Guerra de la Independencia resistió los ataques de Suchet y participó activamente en la formación de guerrillas. En las guerras carlistas sufrió los ataques del propio Cabrera. Es durante el siglo XIX cuando la villa se ensancha construyendo un muelle de embarque. Por real decreto de 22 de octubre de 1926, se concedió a la villa el título de ciudad por parte del rey Alfonso XIII.
Los restos más antiguos que se encuentran en Benicarló son los vestigios materiales encontrados a los poblados iberos de la Tossa y del Puig de la Nau, y el máximo desarrollo lo alcanza en los siglos V y VI a de C. y cuyas murallas, o mejor dicho, sus restos, pueden ser contempladas en las afueras de esta Ciudad. El nacimiento de Benicarló cabe buscarlo en Beni-Gazlum, alquería de Peñíscola, a finales de la época musulmana. Adquirió carta de naturaleza como municipio tras la reconquista y serle otorgada carta puebla por el rey Jaime I el 14 de junio del 1236 a fuero de Zaragoza, con el nombre de Benicastló, y posteriores concesiones de privilegios por varios monarcas. Pero no es hasta los siglos XVI-XVII que consigue la plena autonomía de la ciudad de Peñíscola, constatado por numerosos litigios sobre la capacidad legislativa y penal de la villa. En 1294 pasó a pertenecer a la Orden del Temple y posteriormente, en 1319, a la Orden de Montesa, iniciándose en ese momento una etapa de crecimiento económico y social sin precedentes hasta entonces. En 1370 Pedro el Ceremonioso, le concedió el derecho de embarcar y desembarcar mercancías desde las playas sin contribución ni pagos. Durante las Germanías la población fue leal al rey y a la orden de Montesa, por lo cual fue asediada por los agermanados en 1521. Esta acción le sirvió por lograr, el 20 de octubre de 1523, el título de villa y otros privilegios sobre importación de trigo y la celebración de una feria anual. En 1556, sufrió el asalto de los piratas turcos. A mediados del siglo XVII Benicarló, como otros pueblos valencianos, padeció los efectos de la epidemia de peste bubónica que ocasionó más de 500 muertes. La crisis se acentuó con una plaga que asoló los campos destruyendo la mayoría de las viñas. Los inicios del siglo siguiente vienen marcados por la guerra de Sucesión, en la que la villa se rindió al general Asfeld (1706). En la Guerra de la Independencia resistió los ataques de Suchet y participó activamente en la formación de guerrillas. En las guerras carlistas sufrió los ataques del propio Cabrera. Es durante el siglo XIX cuando la villa se ensancha construyendo un muelle de embarque. Por real decreto de 22 de octubre de 1926, se concedió a la villa el título de ciudad por parte del rey Alfonso XIII.
Lugares de interés
Poblado ibérico del Puig de la Nau. El Puig de la Nau es una pequeña montaña que está situada al norte del término municipal de Benicarló, junto al cauce del barranco de Aguaoliva, el cual sirve de límite natural entre el territorio de Vinaròs y el de Benicarló. En la ladera este de dicha montaña, a una altura que oscila entre los 95 y 110 m. sobre el nivel del mar existen restos de un antiguo poblado que, podría constituir el origen del poblamiento de esta llanura litoral, pero no hay ninguna prueba arqueológica de continuidad entre el abandono del Puig (antes del siglo III a. C.) y el nacimiento de las alquerías de Beni-Gazlum, Vinaròs, el Poaig..(siglos XI-XII(?)). El Poblado del Puig de la Nau es del tipo denominado "de ladera", con algunas calles de trazado horizontal que se van adaptando al relieve de la montaña, y otras que ascienden hacia la parte alta donde se halla la muralla. Lo más destacable que se observa en la actualidad son las altas paredes de las viejas viviendas, testimonio de la más antigua cultura urbana que se desarrolló en el territorio benicarlando.
Poblado ibérico de la Tossa. Se halla ubicado en la cima de la montaña de La Tossa, al oeste del término municipal de Benicarló, por cuyo lugar discurre la línea divisoria entre éste y el de la vecina población, Cálig. Los materiales de este poblado hallados por la superficie de los bancales que ocupa son los característicos de los yacimientos de este tipo y cronología (s. VI-II a. de C.), con cerámica ibérica pintada a base de una temática lineal-geométrica y unos pocos motivos vegetales. Al pie de la Tossa, en las proximidades de la Basseta, fue hallada el año 1941 la Necrópolis del Bovalar, cuyas urnas, utensilios y ajuares de bronce son similares a los materiales de la necrópolis de El Puig de la Nau.
Poblado ibérico de la Tossa. Se halla ubicado en la cima de la montaña de La Tossa, al oeste del término municipal de Benicarló, por cuyo lugar discurre la línea divisoria entre éste y el de la vecina población, Cálig. Los materiales de este poblado hallados por la superficie de los bancales que ocupa son los característicos de los yacimientos de este tipo y cronología (s. VI-II a. de C.), con cerámica ibérica pintada a base de una temática lineal-geométrica y unos pocos motivos vegetales. Al pie de la Tossa, en las proximidades de la Basseta, fue hallada el año 1941 la Necrópolis del Bovalar, cuyas urnas, utensilios y ajuares de bronce son similares a los materiales de la necrópolis de El Puig de la Nau.
No hay comentarios:
Publicar un comentario